domingo, 20 de marzo de 2011

Al oscurecer.




Me enteré del terremoto en Japón cuando pasaba unos días en París. Por la noche salí a pasear sola mientras llovía. En los jardines que rodean el Sacré Coeur me llamaron la atención estas flores, esperanzadoras y resplandecientes en la oscuridad. Tuve ganas de tender la mano hacia allí.

Desde hace algunos meses tengo dos profesores japoneses, cada día aprendo de ellos un poco de paciencia, belleza, respeto y humildad. Se que llevarán jardines a las ciudades destruidas, nos darán una silenciosa lección.

I heard about
the earthquake in Japan while I was spending a few days in Paris. I went out at night to walk alone in the rain. In the gardens surrounding the Sacré Coeur I was surprised by these shining in the dark hopeful flowers. I wanted to reach out there.

For several
months I have had two Japanese teachers. With them, every day, I learn some patience, beauty, respect and humility. I know that they will take gardens to the destroyed cities, and give us a silent lesson.

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